Mientras esperas que todo florezca, deja que el barro sacuda tus pies. Mientras el sol te ilumina la cara, deja en la sombra tu forma de ser.
No hace falta cargar con el nombre, ni defender lo que crees saber. La montaña no explica su altura, solo se entrega al amanecer.
Respira el vacío, habita el silencio, todo lo eterno ocurre ahora. Somos el cauce de un río infinito, una semilla que nunca se ignora.
No busques huellas en el camino, el viento borra lo que ya fue. Vuelve a la luz de tu memoria, donde el origen siempre se ve.
¡Muere la forma, nace el ser!
Respira el vacío, habita el silencio, todo lo eterno ocurre ahora. Somos el cauce de un río infinito, una semilla que nunca se ignora.